El milenario producto extraído de los panales de las abejas comienza a utilizarse para lucir una piel más tersa y suave. Los griegos y los romanos, inventores de casi todo, ya la utilizaban en mascarillas para el cutis. La miel, un producto natural que nos ofrecen las humildes abejas, no es sólo un fiel remedio para resfriados y afecciones de garganta y un condimento indispensable para muchos cocineros. Los establecimientos dedicados a la dietética y la estética han comenzado a emplearla en las sesiones de masajes. La miel desintoxica la piel al estimularla abriendo los poros y activando la circulación sanguínea. Esto, unido al efecto tonificante del masaje, activa el sistema nervioso e inmunológico e incluso «armoniza el aura». La piel también absorbe las vitaminas y demás cualidades de este dulce producto. |